[Crónica] Una Lady Gaga apoteósica retoma en Barcelona su Joanne World Tour

Lady Gaga Joanne World Tour Barcelona

Era septiembre, y muchos Little Monsters ya estaban de camino -o incluso habían llegado ya- a la ciudad condal para ver a la Madre Monstruo en las dos fechas -la primera de ellas con sold out incluido- que tenía programadas en Barcelona con su Joanne World Tour. Sin embargo, la noticia de que la artista padecía fibromialgia obligó a todo su equipo a retrasar sus actuaciones, y, por ende, a posponer sus conciertos en Barcelona.

De este modo, el equipo de Gaga estableció nuevas fechas: El 14 y 16 de enero retomaría la gira. Wowssip World asistió a la primera de ellas, en las que el Palau Sant Jordi estaba a rebosar de fans que no tiraron la toalla y que estaban deseando ver a su ídola por fin.

Un inicio fuerte como el diamante con Joanne como protagonista

Una cuenta atrás de diez minutos teñía de color rosa todo el Palau. Al llegar a 0, una plataforma con una mujer con sombrero era el centro de todas las miradas. “Diamond Heart” empezó a sonar, y, tras varios gritos de emoción, los asistentes consiguieron entonar las estrofas. Sin descanso, “A-Yo” retumbó por todo el pabellón, dando paso a su ya icónica “Poker Face“. Antes del que sería el primer interludio de la noche, retomó el repertorio de su último disco para continuar con “Perfect Illusion“, el primer single de Joanne.

La protagonista volvió al escenario. De negro y con flecos hasta las rodillas, “John Wayne” empezó a sonar, acompañado de fuego y bailes al más puro estilo Gaga. Hablando sobre las malas experiencias y su poder para volvernos más fuertes, la cantante sorprendió con una de las canciones más aclamadas de su tercer álbum, pero que no llegó a ser single pese a ser una de las que más brillaba dentro de Born This Way. “Scheiße” y sus primeras estrofas en alemán consiguió agitar a todo el Palau, que alcanzaron el nirvana cuando empezaron a sonar los primeros tonos de “Alejandro“, que enseñó el escenario móvil que se inclinaba al ritmo de la canción.

 

El Palau coreaba ‘Gaga‘ sin descanso. Solo lo pudo detener una cosa, y fue la propia Gaga con un grito de fuerza para todos sus fans ‘Call me Joanne!‘, dejando claro que es una artista renovada. Con uno de sus keyboards imposibles y con un bailarín sujetándole el micrófono, Gaga apostó por la nostalgia con su legendario “Just Dance“, al que siguió “LoveGame“, también de su primer disco, The Fame. Tras él, una versión recortada de “Telephone” cerró su paso por el escenario con perlas en sus hombros.

Un emotivo homenaje a las víctimas de los atentados de Barcelona

Applause” llegaba al escenario a la vez que Gaga, con un ceñido traje negro y una colorida manga de colores al más puro estilo ARTPOP. Durante su actuación, unas pasarelas que conectaban los escenarios colocados por toda la pista empezaron a bajar del techo para que la neoyorquina empezase a cruzarlos. Llegando al último escenario, en el que se encontraba un piano transparente pero brillante, habló de la asistencia de su madre y su hermana al concierto, y como la primera le decía que fuese a ella cada vez que tuviese un problema. “Come to Mama” fue una exposición del rango vocal de Gaga, que fue al piano con toda la fuerza que tenía. Tras ello, y sin abandonar el sitio, expresó su dolor por los atentados de Barcelona y Cambrils durante agosto del año pasado y dedicó una preciosa versión de “The Edge of Glory” a toda la ciudad. Tras el emotivo momento con cientos de luces apuntando a la artista, ésta se colocó un tutú largo para darlo todo con “Born This Way” hasta llegar al escenario principal.

Volviendo al escenario con un largo abrigo rojo -que recordaba vagamente al conjunto que eligió para interpretar “Speechless” ante la Reina de Inglaterra- la cantante volvió a sorprender con un regalo para sus fans, “Bloody Mary“, otra aclamada canción de su tercer álbum que nunca llegó a ser single. Sin el abrigo, fue para la segunda de las plataformas para interpretar “Dancing in Circles“, con una hipnótica coreografía dedicada a sus fans más cercanos en pista.

‘Take my picture Barcelona, I wanna be a star!’

Con esta frase, Gaga se retorcía por la plataforma esperando “Paparazzi” con la que, siguiendo la tradición de la canción, acabó ‘muriéndose’ en directo en medio de la pasarela. Con la pasarela ya colocada en el techo, Gaga preocupó a todos sus seguidores. No había salido de la pasarela y nadie entendía como podía haber salido de allí sin ser vista. ¿Cómo lo hizo? Bueno, simplemente, subió hasta el techo. Con la sirena de una ambulancia de fondo, Gaga descendía de los cielos con un celestial conjunto blanco para empezar a interpretar “Angel Down“. Tras esto, y con la bandera LGTB en mano, se colocó en la primera plataforma acompañada solamente de su guitarra para interpretar Joanne, no sin antes explicar quién fue y por qué le ha dedicado todo un disco. ‘Para esas personas que ya no están, pero por las que daríamos todo. Todos tenemos nuestra propia Joanne y para todos ellos, va esta canción‘. Tras una emocionante interpretación del tema que da nombre a su último disco, Gaga dejó en manos de su banda el interludio, que siguieron con la melodía de la balada para disfrute de los fans.

Un broche de oro para un concierto legendario

De vuelta al escenario, con un antifaz y muchas plumas, la artista empezó con uno de sus himnos: “Bad Romance“. Tras él, y con mucha pena por parte de todo el Palau, Gaga empezó con “The Cure“, uno de sus últimos éxitos estrenado en el pasado festival de Coachella, no sin antes leer una carta lanzada por un fan en la que le daba las gracias por conectar a gente de todo el mundo con su música. Después de bajar y abrazar a ambos fans, y tras cambiar el antifaz por el ya archiconocido sombrero rosa, fue despidiéndose por las pasarelas hasta llegar a su piano. ‘Gracias por una noche mágica, gracias por esperar, y gracias por ser vosotros mismos. Me dais millones de razones para seguir‘. “Million Reasons” sonó para un Palau entregado, que vio a Gaga desaparecer con su piano por debajo del escenario y todos los focos apuntando a un sombrero que seguía homenajeando al motivo de su música, Joanne.

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Así, acababa una de las noches en las que Lady Gaga consiguió vencer al dolor y enfrentarse a un concierto con más de 15.000 personas expectantes por ser su talento. Otra experiencia única que se suma a las ya icónicas giras que han pasado por todo el mundo con su nombre y que, junto a sus discos, han conseguido consagrar a Gaga como una leyenda viva del pop a la que le queda mucho camino por delante. ¡Vuelve pronto, Joanne!

 

 

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