[Crónica] Rozalén cumple un sueño llenando Madrid de igualdad y reinvidicación con su gira

Rozalén

Rozalén es una artista mágica, que lleva su música a través de la humildad que la caracteriza cantando a la felicidad y al amor. Esa misma humildad fue la que le llevó a no sentirse capaz de llenar el WiZink Center de Madrid con su gira “Cuando el río suena…“, pero, como sus fans ya vaticinaron, se equivocó.

Wowssip World fue invitado el pasado 17 de mayo al concierto en el que la artista albaceteña consiguió llenar el antiguo Palacio de los Deportes con un público deseoso de sentirla en directo otra vez. Tras unas teloneras de lujo, Arte Muhé, un colectivo de mujeres artistas que consiguieron animar a todo el público, empezó a sonar una de las canciones más queridas de la protagonista de la noche: “La puerta violeta“.

Rozalén Madrid

Abrimos con “La puerta violeta” porque es una puerta que se abre a un mundo mejor, un mundo posible, feminista y entre iguales

Empezando por todo lo alto, siguió con su nuevo tema con Estopa -aunque sin ellos sobre el escenario-, “Vivir“. Antes de empezar con la tercera canción de la noche, “Ahora“, la cantante no resistió la situación y no pudo evitar emocionarse. ‘Cuando me propusieron hacer esto fui la primera que dije que a dónde iba yo yendo allí, si cabe mucha gente‘ dijo la manchega entre un aluvión de aplausos.

Rozalén

Quien haya escuchado el último disco habrá notado que me he quedado a gusto’ dijo irónicamente Rozalén, haciendo referencia a su último trabajo “Cuando el río suena…“. Tras esas palabras, empezó una sentida interpretación de “La que baila para ti“, una canción que, como dijo, va sobre una despedida nada alegre que nunca llegó a pensar que fuese a cantar delante de tanto público.

Historias familiares

Hablando sobre sus antepasados, presentó “El hijo de la abuela“, sobre un chico al que refugió su propia abuela creyendo en su inocencia y, este mismo año, se encontró en un concierto. Tras la canción, con unos efectos de sonido increíbles, alegó que ‘no todo es blanco y negro, hay grises, antes de juzgar hay que informarse’. Siguió con “Berlín“, tema del que se niega a prescindir, según ella, pese a los años que tiene, al igual que lo que sonó a continuación, “Para los dos“.

Rozalén

La segunda historia familiar de la noche salió a la luz, esta vez sobre su tío abuelo, protagonista de uno de los temas de su último disco. “Justo“, desaparecido durante la Guerra Civil española, es una de las personas que más admira la cantante que, además, tenía dotes musicales. Alegre, y de nuevo emocionada, contó alegremente cómo su abuela pudo despedirse de él. Tras la interpretación, todo el WiZink Center aplaudió durante varios minutos, hecho sólo interrumpido por los agradecimientos de la cantante.

Curiosamente, estas historias sirvieron de preámbulo para la parte más tierna del concierto. Como ya es tradición en sus shows, para la canción “Las hadas existen“, llamó a varias niñas y niños al escenario para cantar con ellos la canción. Pasándole el micrófono a cada uno, todos elogiaron a la artista pidiendo ‘más conciertos así’, y diciendo su edad, en la que ninguno sobrepasaba los ocho años. Montando una auténtica fiesta con más de 20 niñas y niños sobre el escenario, les despidió con un beso o abrazo a cada uno, lista para la nueva etapa del concierto.

Los invitados, una de las grandes sorpresas de la noche

Contando otra historia, habló de cómo siempre tomaba una copita de más antes de ver a Kevin Johanson, hecho que inspiró la canción “Antes de verte“, que dice eso precisamente en su estribillo.

Rozalén

Siguiendo con el concierto, contó la historia de sus padres para presentar “Amor prohibido“. Siguiendo con “La belleza” y con una tranquila “Volver a los diecisiete“, que alteró en seguida con “Me arrepiento“, a ritmo de pasodoble y con nueva ropa. Cambiando a México y con varias catrinas formando la bandera del país, comenzó con “Tu nombre“, con el que recibió a otro artista argentino, Abel Pinto. Tras otra marea de aplausos, empezó, a dúo, “Asuntos pendientes“.

Cantándole a la contradicción, “Somos” empezó a sonar, sin renunciar a la reivindicación e incluso al humor, seguido de “Bajar del mundo“. Después, bajo un foco naranja y poniendo toda la intensidad que pudo, se atrevió con “Será mejor“. Advirtiendo un poco al público para controlar su euforia, fue dando pistas del tema que iba a continuación. Era una versión de un rapero que ella admira, datos que sirvieron al público para descifrar el enigma. “Mazas y Catapultas” fue el tema, en el que, mientras cantaba, interrumpió el autor de la canción para acompañarla. El mismo Kase O irrumpió en el escenario para marcarse, incluso, un baile con ella, recolectando otro de los mayores aplausos de la noche.

‘Todo tiene un principio… Y un final’

Así empezó la despedida de Rozalén, que marcó este ‘principio del fin’ con su canción “80 veces“. Con fuerza, siguió con “Saltan chispas” como antesala de uno de los temas más esperados de la noche, “Comiéndote a besos“, tras el cual, se fue del escenario.

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Dragón rojo” fue la vuelta de la artista al escenario, aunque el público ya respiraba cierta nostalgia asumiendo que el concierto llegaba a su fin. “Vuelves“, con centenares de luces iluminando desde el público, supuso la despedida perfecta, adornada con su canción más querida, “Girasoles“. Así, acabó una noche mágica que consagró a Rozalén como una de las mejores artistas de nuestro país y dejó claro todo el camino que le queda por recorrer. Un concierto libre, consagrando el amor y la paz y sobretodo inclusivo, haciendo mención especial a su banda y sobretodo a Beatriz Romero, su intérprete en lengua de signos, que además de contar con una química increíble con la artista, hace de los conciertos una experiencia única para todos los públicos. Gracias, Rozalén. ¡Vuelve pronto!

Todas las fotos del concierto en nuestro flickr, pinchando aquí.

 

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